- Nuevo
¡Bienvenido/a a Valencia! La capital del Turia es una metrópolis vibrante que equilibra a la perfección un casco histórico con más de 2.000 años de historia, la vanguardia arquitectónica más futurista de Europa, kilómetros de playas urbanas y una cultura festiva revolucionaria.
Esta completa guía te descubrirá la devoción a su patrona, el fuego de las Fallas, los lugares imprescindibles para perderse paseando y los secretos de su gastronomía, cuna del plato español más internacional: la paella.
La reina espiritual de los valencianos es la Virgen de los Desamparados (la Mare de Déu dels Desamparats), a quien sus ciudadanos llaman cariñosamente la Geperudeta (la chepadita), debido a la característica inclinación hacia delante de su cabeza.
El origen de esta advocación se remonta al 24 de febrero de 1409. Ese día, el padre agustino Jofré se dirigía a la Catedral cuando presenció cómo un grupo de jóvenes apaleaba en la calle a un hombre enfermo mental. El padre se interpuso para salvarlo y, conmovido por la desprotección de estas personas, pronunció un sermón que inspiró la creación de la Cofradía de la Sancta Maria dels Ignoscents e dels Desamparats y del primer hospital psiquiátrico del mundo.
La cofradía mandó tallar la imagen de la Virgen para colocarla yacente sobre los ataúdes de los ajusticiados y los sintecho a los que daban sepultura. Al ser una imagen diseñada para estar acostada, al ponerla de pie necesitaba una almohadilla en la nuca, lo que generó esa sutil inclinación hacia delante que la hace única y reconocible. Su hogar actual es la Real Basílica, conectada directamente con la Catedral en el corazón de la ciudad.
Aunque la festividad oficial de la patrona se celebra en mayo, la fiesta que define la identidad de Valencia a nivel mundial son Las Fallas, celebradas del 1 al 19 de marzo en honor a San José. Esta festividad está declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
La Mascletà: Del 1 al 19 de marzo, cada día a las 14:00 h en punto, la Plaza del Ayuntamiento tiembla con un espectáculo pirotécnico sonoro único. No se busca el color, sino el ritmo, la potencia y la vibración de la pólvora, que va in crescendo hasta un terremoto final que estremece el cuerpo de los asistentes.
La Plantà (15 y 16 de marzo): Es el momento en que las comisiones falleras levantan los monumentos artísticos (las Fallas) en los cruces de las calles. Estas gigantescas esculturas de cartón piedra, madera y corcho satirizan con un humor afilado la política y la sociedad actual.
L'Ofrena (La Ofrenda de Flores): Los días 17 y 18 de marzo, decenas de miles de falleros y falleras de todas las edades cruzan la ciudad vestidos con el traje tradicional valenciano. El destino es la Plaza de la Virgen, donde se levanta una estructura gigante de madera con el rostro de la patrona. Con los ramos de claveles que entregan los falleros, los tejedores van confeccionando en directo un espectacular y tupido manto floral con diseños cambiantes cada año.
Los Castillos y la Nit del Foc: Las noches falleras se iluminan con fuegos artificiales en el paseo de la Alameda. La noche del 18 de marzo se celebra la Nit del Foc (Noche del Fuego), un despliegue pirotécnico de una belleza y duración extraordinarias.
La Cremà (19 de marzo): Es el clímax de la fiesta. A partir de las 20:00 h se queman los monumentos infantiles y, a las 22:00 h, el fuego devora las fallas grandes. Ver cómo las llamas reducen a cenizas obras de arte que han costado un año entero producir es un espectáculo catártico y emocionante que marca el nacimiento de las siguientes Fallas.
Valencia es completamente llana y está diseñada para disfrutarse caminando o en bicicleta (gracias a su inmensa red de carriles bici). Estos son sus hitos irrenunciables:
El laberinto medieval de Valencia se concentra aquí. Puedes empezar admirando las imponentes Torres de Serranos o las Torres de Quart, las antiguas puertas de la muralla medieval. Pasea hasta la Plaza de la Virgen, contempla la Catedral de Valencia (que custodia el Santo Cáliz considerado el auténtico Santo Grial) y sube los 207 escalones de la torre del Miguelete (El Micalet) para obtener las mejores vistas de los tejados del centro.
Frente a frente se sitúan dos templos arquitectónicos. La Lonja de la Seda (siglo XV) es una obra maestra del gótico civil declarada Patrimonio de la Humanidad; su Salón de Contratación con Columnas helicoidales emula un bosque de palmeras de piedra. Justo enfrente, el Mercado Central es una catedral del modernismo valenciano en hierro, cristal y cerámica; pasear por sus pasillos repletos de frutas frescas, pescados vivos y aromas locales es una experiencia sensorial obligatoria.
En la década de 1960, tras una grave inundación, el río Turia fue desviado fuera de la ciudad. Su antiguo cauce se transformó en un parque urbano lineal de 9 kilómetros que cruza Valencia de oeste a este. Es el pulmón verde de la ciudad, un oasis sin coches repleto de estanques, campos deportivos, pinadas y puentes históricos donde locales y turistas pasean, corren o montan en bici a cualquier hora.
Al final del cauce del Turia emerge el complejo futurista diseñado por Santiago Calatrava. Sus estructuras blancas, monumentales y rodeadas de inmensas láminas de agua azul parecen sacadas de una película de ciencia ficción. Incluye el Hemisfèric (cine IMAX), el Museu de les Ciències, el Palau de les Arts y el Oceanogràfic, el acuario más grande de Europa.
Si buscas el ambiente de moda, Ruzafa es el barrio de los cafés literarios, galerías de arte, terrazas de diseño y tiendas vintage. Si prefieres la brisa del mar, la Marina de Valencia y el Paseo Marítimo de la playa de Las Arenas ofrecen una explanada inmensa junto a antiguas construcciones portuarias restauradas (como el edificio Veles e Vents), perfecta para pasear de cara al Mediterráneo.
Valencia es sinónimo de arroz, huerta y mar. Su tradición culinaria se basa en el kilómetro cero real, abastecido por la despensa natural de la huerta valenciana y los arrozales del cercano Parque Natural de la Albufera.
La Auténtica Paella Valenciana: Olvídate del chorizo, los guisantes o los mariscos mezclados. La receta tradicional valenciana está protegida y se elabora con arroz de la zona (tipo Bomba o Senia), pollo, conejo, bajoqueta (judía verde plana), garrofó (alubia blanca gigante local), tomate, azafrán, romero y, opcionalmente, caracoles (baquetes) o pato si se cocina en la zona de la Albufera. Lo ideal es comerla directamente del caldero con cuchara de madera.
El "All i Pebre": Un guiso marinero tradicional originario de los pescadores del lago de la Albufera. Se elabora en cazuela de barro con anguilas frescas, patatas, ajo, aceite de oliva y abundante guindilla y pimentón picante. Es un plato contundente e increíblemente sabroso.
El "Arròs del Senyoret" (Arroz del señorito): Para los amantes del marisco, este arroz seco es perfecto porque se sirve con todos los tropezones (gambas, calamares, mejillones) completamente pelados y limpios, listos para comer sin ensuciarse los dedos (como un "señorito").
La Horchata con Fartons: La bebida oficial del verano valenciano. Se elabora con agua, azúcar y chufa, un pequeño tubérculo que solo se cultiva con denominación de origen en la huerta norte de Valencia (Alboraya). Se sirve bien fría o granizada y se acompaña de fartons, unos bollos alargados, esponjosos y glaseados ideales para mojar.
El Agua de Valencia: El cóctel valenciano por excelencia. Se sirve en jarra y combina zumo de naranja natural recién exprimido, cava, ginebra, vodka y un toque de azúcar. Entra muy suave, pero es traicionero por su graduación alcohólica.
Si quieres vivir el nacimiento de la paella en su entorno místico, toma el autobús urbano hasta el pueblo de El Palmar, en pleno corazón del Parque Natural de la Albufera. Allí podrás comerte una paella tradicional cocinada a leña de naranjo y, al terminar, dar un paseo en barca tradicional por el lago para contemplar uno de los atardeceres más fotogénicos y románticos de toda España.